viernes, 19 de abril de 2019


Identidad.

No me definas por mi sexo, también
soy Unicornio, Sol, Luna de mediodía,
gota de inmensos mares; penumbra
y alba.
Ni por mi nombre me llames, podría
ser una x con frío, un copo de flama:
mis palabras, huesos del silencio.
Este mismo poema es femenino y es
masculino, Yin Yang: interacción de
energías. Sin embargo, tu ojo me inventaría
diverso, distinto,desigual: mas soy unidad en
lo múltiple.
Soy átomos de ti y la cama que te sueña;
el cristal que hacemos cuando juntamos
nuestras manos en el aire.
La horizontal pared vientre con vientre:
Deidades humanas amándose mil y una
noches.
Hermoso juego el de Narciso, pero ya ves
cómo terminó el pobre.

JC

lunes, 15 de abril de 2019

~
Veía una serie gringa (American crime) en la que una mujer blanca
se pregunta:- "De verdad soy racista"... el personaje era inconsciente
de su racismo acendrado. Esto me llevó a pensar en ¿Tenemos tan
introyectados  hábitos y costumbres que no somos conscientes?
En los 80 y tantos fui invitado a un programa de radio en el que debatirían
sobre el contenido de una de mis canciones: "Mujer Sucia".
Dos mujeres que se asumían feministas y la locutora iniciaron con una retahíla de juicios condenatorios en contra de la canción; una argumentaba que "La hacía sentirse humillada como mujer"; la segunda, argüía iracunda  que porqué  "blasfemaba" en contra de Dios.
Entonces recordé lo que Antonin Artaud escribió: “No Podemos vivir eternamente/ rodeados de muertos/ y de muerte./ Y si todavía quedan prejuicios/ Hay que destruirlos/ ‘el deber'/ digo bien// el deber / del escritor, del poeta, no es ir a encerrarse/ cobardemente en un texto, un libro, una/ revista de los que ya nunca más saldrá, sino/ al contrario, salir /para sacudir/ para atacar/ a la conciencia pública/ si no ¿para qué sirve?/ ¿Y para qué nació?”
Y ésa fue mi entrada a la discusión:  "no puedo hacerte sentir nada
si tu no lo permites; la ofensa surge del pre-juicio, "per se" y yo no
puedo evitarlo, dije asertivo". La mujer feminista elevó el tono de su voz y ya gritando me llamó Misógino, Machista y otras adjetivaciones.
La defensora absoluta de la fe se unió a la gritería aquella, mas permanecí sereno y con un profundo silencio budista.
El fallido intento de cargar de contenido ideológico una obra arística, además
de censurarlo, refleja una interesante proyección humana: "Lo que nos molesta subsiste en nuestro inconsciente"
Según la teoría psicoanalítica que postuló Carl Gustav Jung, la actividad psíquica se va a dividir en tres partes "consciente, preconsciente e inconsciente". La parte visible que un individuo puede utilizar , analizar y que hace que actúe de la forma en que él quiera la llamaremos consciente. El preconsciente son aquellos procesos psíquicos, eventos, operaciones y contenidos que escapan a la consciencia presente; también comunmente a este se le denomina como el famoso "sentido común". El inconsciente es el lugar donde el consciente no puede entrar, pero suele manifestarse por medio de los sueños; según Jung en el inconsciente está la parte instintiva del hombre, o sea está la intuición, el instinto sexual y vivencias que han pasado por tu vida.
No me considero feminista -los ismos  son reduccionismos para mi-; lucho, sí, por los derechos de mujeres y hombres a la par y estoy por la universalidad de la equidad en un Sistema Capitalista Salvaje que divide y vence desde la élite y que favorece la rivalidad entre géneros.
Al término del "debate", salí de las instalaciones de Rock 101
(del empresario y comunicador Luis Gerardo Salas), con el agradable sabor de haber defendido mi libertad de crear.

(Dos personas es como el contacto de dos sustancias químicas: si hay alguna reacción, ambas se transforman.)

JC

domingo, 14 de abril de 2019


Somos banda, somos La Banda y Mandamos.
En nosotros todo es pobreza, carencia, pero
son dignos nuestros anhelos:nuestros "haceres".
Amamos el Rock de tarde cuando no laboramos
en tiendas, en fábricas o en la clandestina forma
de hacernos de varo.

Somos la banda que concurre a los toquines
a bailar, a chemear, a confrontarnos con nuestros
antepasados que se reciclan en las venas.
Somos carne de cañón para los dueños del
sistema: podemos ser su destrucción, su sueño
amargo.

Somos banda; también fustigada rebeldía.
Estudiantes de escuela y callejeros de por vida.
Somos la mancha negra en las encuestas del hambre
y el desempleo. El dedo en la llaga de la política
económica: nosotros somos ese yerro, la falla en
la consciencia humana.

Somos "esos delincuentillos morenos que deberían pisar
la cárcel" como escupe el burgués desde la altura: lujo
inconmensurable de sus posesiones.
Somos Hijos de Dios y el diablo, somos antígeno tóxico
contra la ilusión de bonanza en el país del odio con sus
lluvias de odio, su racismo de odio, sus campañas de odio
pero, sobre todo por su miedo, su terrible miedo de saberse
fracasado.

JC

jueves, 11 de abril de 2019


Sabe: el cuerpo viste el herraje y el alma lo echa a andar.
Tras las órbitas de los ojos, observa quien te haz esmerado
en hallar.
El cemento que une tus arterias es tan fino que no lo ves.
Tanto edificio por todos lados ocultan el mar, y las flores
enceguecen en la sombra. Parvadas perdidas como una
metáfora vital para el poeta.
Calculemos en cuantas horas se derrumbará  este remedo
de maqueta.

JC

martes, 9 de abril de 2019

"No hay más que investigar, muerte de Vega Gil fue suicidio": Procuraduría de la CDMX
Por Notimex
6 de abril, 2019
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La procuradora capitalina Ernestina Godoy indicó que en el caso de la muerte del músico Armando Vega Gil no hay más qué investigar porque se trató de un suicidio, y manifestó su respeto absoluto al movimiento de denuncias en contra del acoso sexual conocido como MeToo.
“Está acreditado que fue efectivamente un suicidio. No tenemos mayor cosa qué investigar. Los peritos así lo determinaron”, dijo en rueda de prensa al ser cuestionada sobre si se investigará a quienes operan este tipo de sitios en México.
Armando Vega Gil, bajista de la banda Botellita de Jerez, se suicidó la madrugada del 1 de abril.
El hecho ocurrió después de que el músico fuera acusado por una joven de acoso sexual cuando tenía 13 años, en el contexto del movimiento #MeTooMúsicosMexicanos.
Leer: #MeTooEscritoresMexicanos: Mujeres denuncian acoso y violencia sexual en el ámbito literario
“Absoluto respeto a este movimiento”, indicó la titular de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, quien subrayó: “no queremos que ni haya abuso, ni acoso, ni nada”, pero tampoco “estamos presionado a las mujeres para que vengan a denunciar”.
La funcionaria señaló que si desean denunciar la Procuraduría capitalina está abierta, aunque si no lo hacen la información que se maneja en estas redes sirve para generar políticas púbicas y programas. “Respeto absoluto a esas páginas”.
"No hay más que investigar, muerte de Vega Gil fue suicidio": Procuraduría de la CDMX
Por Notimex
6 de abril, 2019




La procuradora capitalina Ernestina Godoy indicó que en el caso de la muerte del músico Armando Vega Gil no hay más qué investigar porque se trató de un suicidio, y manifestó su respeto absoluto al movimiento de denuncias en contra del acoso sexual conocido como MeToo.
“Está acreditado que fue efectivamente un suicidio. No tenemos mayor cosa qué investigar. Los peritos así lo determinaron”, dijo en rueda de prensa al ser cuestionada sobre si se investigará a quienes operan este tipo de sitios en México.
Armando Vega Gil, bajista de la banda Botellita de Jerez, se suicidó la madrugada del 1 de abril.
El hecho ocurrió después de que el músico fuera acusado por una joven de acoso sexual cuando tenía 13 años, en el contexto del movimiento #MeTooMúsicosMexicanos.
Leer: #MeTooEscritoresMexicanos: Mujeres denuncian acoso y violencia sexual en el ámbito literario
“Absoluto respeto a este movimiento”, indicó la titular de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, quien subrayó: “no queremos que ni haya abuso, ni acoso, ni nada”, pero tampoco “estamos presionado a las mujeres para que vengan a denunciar”.
La funcionaria señaló que si desean denunciar la Procuraduría capitalina está abierta, aunque si no lo hacen la información que se maneja en estas redes sirve para generar políticas púbicas y programas. “Respeto absoluto a esas páginas” [...]

¡Exigimos justicias no deslindes conforme a derecho!
¡Pedimos sentencias imparciales en la caso del  fallecimiento
del Músico Armando Vega Gil!
La procuradora de justicia Ernestina Godoy desestima el caso de
Homicidio Culposo e incumple con el estado de derecho por actuar
parcialmente y dejar impunes a las responsables del
Meetoomusicosmx al auto nombrarse "feminista" y convertirse en complice de un delito, ¿o su función es procurar justicia?
que trabaja con los impuestos de los mexicanos, o impartir justicia
 RT

SanjuanaMtz, @blanchepetrich, @Pajaro Politico@lydiacachosi

domingo, 7 de abril de 2019


Ayer en la noche, decidí dejar de escribir, y publicar
notas y videos que polaricen, aún más, los debates
sobre los feminismos en México y otros países.
Mi postura acerca del feminismo que lucha a favor
de la igualdad entre mujeres y hombre es clara y
contundente, así como mi repudio en contra de lo
feminicidios y el machismo que se han convertido
en una pandemia de carácter político, y  que el gobierno
del Presidente @Lopez Obrador, debe enfrentar con un
firme y eficaz ejercicio institucional.
Suscribo la carta publicada por grupo de rock, Botellita
de Jeréz, en todos sus puntos.


José Cruz Camargo Zurita
y Grupo Real de Catorce.

viernes, 5 de abril de 2019

"La naturaleza del feminismo es radicalizarse"

una feminista contra el feminismo

Ante un feminismo dulce e inofensivo que busca acomodarse para no molestar a nadie y en el que caben todas las mujeres por más reaccionarias y retrógradas que sean, la autora del manifiesto propone una postura más encabronada y combativa.

"La naturaleza del feminismo es radicalizarse"

Hoy es común encontrar camisetas, pins, estampitas y otros artículos de moda inscritos con frases feministas, la mayoría de ellas en inglés: The future is female, Femist as fuck, This is what a feminist looks like, We should all be feminists, Radical feminist.

Es justamente la idea de que para ser feminista basta expresarlo en una camiseta lo que llevó a Jessa Crispin, fundadora del blog literario BookSlut, a escribir un manifiesto contra el feminismo (Por qué no soy feminista: un manifiesto feminista (Lince, 2017)), o mejor dicho, contra este tipo particular de feminismo que se ha convertido en un bien de consumo y que parece no involucrar reflexión ni acción alguna. La sobreexposición en los medios de la palabra feminista, dice Crispin, ha causado el efecto contrario al deseado: en vez de radicalizarse y fortalecerse, el movimiento ha sido rebajado con un poco de leche y dos cucharadas azúcar para hacerlo digerible para todos. Ante este feminismo dulce e inofensivo que busca acomodarse para no molestar a nadie y en el que caben todas las mujeres por más reaccionarias y retrógradas que sean, Crispin propone una postura más encabronada y combativa: un feminismo radical que incomode y desde el cual se reconozca la capacidad femenina de oprimir a otros.
El problema es, en parte, la confusión entre las libertades y las luchas personales y las colectivas, ya que las estructuras de poder que caracterizan al capitalismo funcionan también gracias a las mujeres que luchan por conseguir la inclusión a un sistema basado en la explotación: “Una CEO puede alzarse orgullosa y proclamar su fe en el feminismo mientras sigue externalizando la producción de su empresa en fábricas donde mujeres y niños trabajan en condiciones de esclavitud, mientras sigue contaminando la atmósfera y las reservas de agua con desechos tóxicos, mientras sigue pagando a sus empleadas unos salarios escandalosamente

"A veces se nos olvida que las mujeres también somos el patriarcado."

Aunque el feminismo universal esté de moda, la labor de romper con las estructuras sociales establecidas como válidas, no lo está. Por eso, en una entrevista publicada en Jezebel, Crispin apunta que si bien cree en la filosofía y los principios del movimiento, no se considera feminista en el sentido que se la da hoy a una palabra que abre sus puertas de par en par con argumentos de empoderamiento que rayan en la autoayuda: la promesa de que ser feminista te hará más feliz, tener una vida sexual más satisfactoria, ser más exitosa profesionalmente. Esta noción es engañosa, escribe Crispin, porque da la sensación de que basta que una mujer se autodenomine feminista para que todas sus acciones, por más mezquinas, frívolas o conservadoras que sean, se conviertan en expresiones del movimiento. Como si éste fuera una estampita que hay que ponerse y no una verdadera decisión de vida que requiere una reflexión profunda y acciones concretas, muchas de ellas difíciles.
Otra parte del problema tiene que ver con lo que Crispin llama “la cultura de la indignación”, que nos lleva a concentrarnos excesivamente en llevar una lista detallada de cada injusticia y humillación de la que hemos sido víctimas, evitándonos el esfuerzo de pensar en cómo nosotras reproducimos la violencia. Por eso la autora llama a cuestionar la venganza como componente oficial de la política feminista, ya que perpetua este ciclo destructivo y nos distrae de lo importante: preguntarnos por qué se repiten ciertos patrones de comportamiento y cómo transformarlos para todos desde la colectividad, tomando en cuenta la desigualdad de clase y la discriminación racial.
El libro de Crispin ha recibido críticas puntuales: desconocer la gran cantidad de vertientes del feminismo actual, reproducir clichés que se utilizan para descalificar al feminismo y menospreciar las luchas individuales de aquellas que han sido víctimas de abuso sexual. Es natural que un libro que lanza acusaciones sin clemencia genere reacciones así, y en lo personal celebro cualquier conversación sobre feminismo que vaya más allá de la autocomplacencia y las porras de girl power generalizadas. Por supuesto, Crispin tiene más preguntas que respuestas. Si el feminismo en boga  en Occidente es demasiado blando, ¿cuáles son entonces los estándares necesarios para un feminismo de veras transformador? ¿Cómo nos desprendemos de los valores capitalistas para   empezar a construir un sistema alternativo, menos dependiente del empoderamiento sentimental al estilo Oprah? ¿Es de verdad posible, hoy, llevar una vida de privilegio que esté fuera del patriarcado?
Para nada de eso tengo una respuesta. Pero de algo estoy segura: el libro de Crispin es una prueba de cómo hablar de feminismo puede ser un gancho al hígado bien puesto. Pero sólo si se hace en serio.