lunes, 7 de septiembre de 2020

Poema corto

 Niña: mordiste el pezón a la luna que 

te amamantaba.

¿Pudiste intuir el terrible presagio

que se avecinaba?

La luna, desde entonces, te odia.


JC

viernes, 4 de septiembre de 2020

Noche

 Infarta a la noche su propia oscuridad.

Ese tejido 'Oro negro' es nuestra humanidad

más franca, irremediablemente,sombría.

Inventamos la noche cuando sólo día había.

Es nuestra maldad, esa que negamos, según,

para ser felices porque vivir es una molestia.

El mismo respirar es fastidio.

La noche fue nuestra primera víctima.

También

Los asesinatos

son nuestros.


JC

jueves, 3 de septiembre de 2020

Peste

 ^

¿Comiste peyote así sin guía ?


¿Y cómo te trató el venadito?


¿Viste la transparencia de tus


venas, y el correr de la sangre


en ellas?


¿Te descubrió la mirada de asfalto?


¿Los pies de ciudad y la peste a alcohol?


¡Sí, entonces viste al demonio de la locura


correr desnudo en la arena ardiente!


¡Ése otro tú ojeroso y de alma anémica!


A mí, me volvió papalote con forma de halcón:


a dieta sin sal ni sexo, me recibió solemne el


Chamán.


Rehusé ir de hippy  mochilero a visitar al Jefe...


Creo que mi cuarto cuerpo ya había estado ahí,


en otra vida; la intuición es poderosa e intuí que


así fue.


Ese espejo de fuego quema, ciega, o ilumina.


Ya hablé mucho, y tú, callado, con los ojos desorbitados,


babeando...


JC

lunes, 31 de agosto de 2020

^ El poema abrió una rendija. No entró luz sino sombra (que devoró todo cuanto de vivo latía.) El poema era de un libro mío y me avergonzó dejarlo salir a devorar a dentelladas la chispa de tus ojos, mi ciega amada. El poema, de vida propia; mariposa de la vida, de muerte; mariposa de vuelo cadencioso. Poema blues: tan humano, tan ruin, tan vulnerable y llorón y perverso. ¡Juro que no fue adrede! ¡Juro que fue un descuido que todas las metá foras hayan mordis queado el mundo! JC

domingo, 30 de agosto de 2020

Sin título

Buenos días. Comparto. Fui niño, fuiste niña, el sol generoso de antaño nos abrazaba el frío del corazón lastimado de tanto golpe, porque de tal forma fuimos queridos con ese violento amor de nuestros padres que al día de hoy, nos miran desde dos tarro de cenizas rudamente amorosas. Y, sí, arrastramos esas heridas todos los veranos cual maltrechos canarios sensibles que de todo lloraban. Y, sí, nos reconocimos y pareja nos hicimos y las heridas compartimos para sanarnos un poquito nuestros inviernos. ¿Recuerdas aquel parque de niños solitarios que buscaban árboles caritativos para aferrarse a sus latidos; y la fuente de los deseos, imprescindible, para arrojar monedas de anhelo de una vida de cariños y algún mimo siquiera. Míranos ahora, a orillas de la vejez, niños con canas en la vida aún lamiéndonos, amorosos, aquellas heridas. JC

viernes, 7 de agosto de 2020

Sin título

 Buenos días. Comparto. 


6:36 am, un mosquito kamikaze ronda mi cabeza con saña.

Sé que Dios, con su grandísima misericordia, creó a estas

pequeñas criaturas como un acto sádico y vengativo contra

la especie humana a la que aborrece como todo padre-Dios- 

griego odia a sus hijos, (recuerdo a Jung y su Mitologema 

sobre Edipo y  Electra; Yocasta y Layos).

La creación del "Cubo-Dios" me lleva de súbito a la Geometría 

Sagrada de los egipcios y sus gatos momificados.

"La yegua de la noche", pesadilla (nightmare en inglés), me ha

arrancado del sueño a la vela y estoy irritable como cualquier

animal insomne. "Cubo" es masculino; "Curva" femenina, pero

complementados: La Flor de la Vida. En la búsqueda sin cesar de

uno mismo y esa alma atada al cuello como suéter para que no

la hurte el viento. Porque quien insinúe siquiera a la poesía 

indispensable debe considerarse vidente lúcido en un mundo de 

cuerdos sifilíticos.

El desvarío no ayuda a escribir coherencias después de un agotador

y gozoso concierto donde un socavón se tragó dos vidas: La Gran 

Cuernavaca, Morelos. 

El sueño me encuentra y me cierra los párpados con uñas de arpía.

Me muero-fallezco-duermo.


JC


Buenos días. Comparto. 


6:36 am, un mosquito kamikaze ronda mi cabeza con saña.

Sé que Dios, con su grandísima misericordia, creó a estas

pequeñas criaturas como un acto sádico y vengativo contra

la especie humana a la que aborrece como todo padre-Dios- 

griego odia a sus hijos, (recuerdo a Jung y su Mitologema 

sobre Edipo y  Electra; Yocasta y Layos).

La creación del "Cubo-Dios" me lleva de súbito a la Geometría 

Sagrada de los egipcios y sus gatos momificados.

"La yegua de la noche", pesadilla (nightmare en inglés), me ha

arrancado del sueño a la vela y estoy irritable como cualquier

animal insomne. "Cubo" es masculino; "Curva" femenina, pero

complementados: La Flor de la Vida. En la búsqueda sin cesar de

uno mismo y esa alma atada al cuello como suéter para que no

la hurte el viento. Porque quien insinúe siquiera a la poesía 

indispensable debe considerarse vidente lúcido en un mundo de 

cuerdos sifilíticos.

El desvarío no ayuda a escribir coherencias después de un agotador

y gozoso concierto donde un socavón se tragó dos vidas: La Gran 

Cuernavaca, Morelos. 

El sueño me encuentra y me cierra los párpados con uñas de arpía.

Me muero-fallezco-duermo.


JC