Buenos días. Comparto.
Querido primo Raul de Aguinaga, aqui le sigo, esta ya es la cabalística decimotercera entrada.
013/100 Hablar de Real de Catorce, hoy en día, tiene para mí dos vías contrastantes: el recuerdo de uno de los mejores grupos que hayan existido en la escena del rock mexicano y el intento de desintegración gandalla de un proyecto que, afortunadamente, ha podido reinventarse y volver a plantarle cara al tiempo.
Más allá de la insensibilidad de quienes en algún momento formaron o representaron a esta banda de blues, la que mejor ha sabido darle un sello propio a este género en México, y que no solamente soslayaron la enfermedad de José Cruz, sino que lo acusaron de “incumplimiento de contrato” (uffff!!!), no pudieron quitarle, como él mismo diría, el blues y, una vez ganada la sentencia en tribunales, podemos festejar el renacimiento de José Cruz y Real de Catorce.
Desde que La Compañía de Blues y Fuerza acompañaba a la gran Betsy Pecanins, y tuvo la fortuna de tocar con algunos de los grandes bluesistas, como Papa John Creach, que llegaron a pisar nuestras tierras, allá a principios de los ochentas, podíamos detectar no solo la pulcra y brillante ejecución de los músicos que integraban a esta banda sino su propia firma dentro de los blues clásicos.
Ya como Real de Catorce, el grupo solidifica un proyecto basado en las composiciones propias de José Cruz, su forma de tocar la armónica, y la guitarra de Pepe Iglesias quien, con sus bien definidos riffs le daban un sonido único a la banda, su marca de agua. Esto en un plano donde muchos grupos intentaban refugiarse en el blues, al que caricaturizaban por sus limitaciones en cuanto a los textos y la instrumentación, pensando en que solo tres acordes hacían una canción.
Real de Catorce se apropia del blues pero a su vez le proporciona características que podemos encontrar también en la canción popular mexicana, esto hace que podamos ver natural su acercamiento a otros géneros, situación que permea en varias de sus piezas. Producto de músicos citadinos, ubican su propuesta dentro de una trama completamente urbana, lejos de aquél blues rural con el que José aprendió a tocar la armónica.
La presencia escénica de Real de Catorce siempre se distinguió por los tonos oscuros, nocturnos, las chamarras de cuero, el suspenso… pero en cuanto sonaba el primer acorde la fuerza del blues nos envolvía como escuchas con aquella fuerza que pegaba directamente en la viscera ese ritmo demoledor que te provoca cerrar los ojos y dejarte llevar por tus impulsos. La precisión en la ejecución redondeaba el deleite de escucharlos.
La formación literaria de José Cruz y su acercamiento a los poetas malditos franceses (Mallarmé, Rimbaud, Verlaine) y los posteriores Baudellaire, Villon, Artaud, Allan Poe, Bukowsky, Bolaño o hasta Jim Morrison, pasea altivamente en todos sus textos, llevándonos de los estados de ánimo expectantes y provocativos a la trágica y autodestructiva desintegración de una sociedad que ya no tiene hacia donde moverse.
En su momento Real de Catorce estableció una forma de organización interna muy distinta a las que se acostumbraban, o se acostumbran entre los músicos de rock, se había decidido una administración muy clara que determinaba la independencia del grupo y la autogestión tanto en la producción discográfica como en la contratación de espacios para tocar. No tuvieron la necesidad de caer ante las exigencias de las disqueras establecidas creando una infraestructura propia que fue seguida después por otros músicos.
“Tiempos obscuros”, la segunda producción de Real de Catorce, nos muestra a una banda más asentada que en su disco debut, donde los colchones que Carlos Núñez proporciona a las piezas permiten el lucimiento instrumental de Real de Catorce y los ubica ya como el grupo fundamental y guía del blues mexicano.
La presencia de Baby Bátiz en los coros demuestra el reconocimiento al trabajo de Real de los virtuosos músicos mexicanos que llegaron con la “Onda chicana” a la capital a mediados de los años sesenta y que fueron los grandes sacrificados por la guerra sucia gubernamental y de los medios de comunicación.
La despiadada esclerosis múltiple que viene padeciendo José Cruz desde el 2005, no ha impedido que siga trabajando, siempre le queda el blues como tabla de salvación. Esta esperanza, que queda manifiesta en muchas de las canciones de esta banda, es sin lugar a dudas la que le ha servido como sostén para enfrentar esa larga y dolorosa enfermedad de una manera más que digna, sobre los escenarios, mostrando su entereza y sus habilidades como compositor, cantante y armoniquero. ¡Larga vida a José Cruz! ¡Larga vida a Real de Catorce!
Lado A
01 Pájaro loco
02 El ángel
03 Un par de ojos
04 Un medio día triste
Lado B
01 Suena el viento
02 La medicina
03 Con el alma borracha
04 Al rojo de la tarde
Soy música, fogón de poesía, luminosa oscuridad, palabra, esencial melodía. Soy el que observa y no el observado. Shiva y Tonatiuh son el uno.
miércoles, 13 de mayo de 2020
viernes, 8 de mayo de 2020
¿Y si los alcohólicos en vez de aguardiente hubiéramos
bebido CLORO?
¿Nos habría percudido el alma negra cada trago?
y anduviéramos esplendentes largas noches?
Quizá nos lavaría las manchas de una conciencia fracasada,
arruinada, convertida en trapo sucio por fregar y fregar el adoquín
de las cantinas.
Bebía loción antes de cada concierto, por "nervios", me decía.
Buches que perfumaban mi canto arrastrado.
Buches mezclados de saliva amarga: y así salía
a los escenarios, tristemente arrepentido, sin
vergüenza.
SINVERGÜENZA Y PERFUMADO.
¿Y si hubiera bebido CLORO me pregunto?
JC
DE TEXTOS DEL SEÑOR José Cruz Camargo
bebido CLORO?
¿Nos habría percudido el alma negra cada trago?
y anduviéramos esplendentes largas noches?
Quizá nos lavaría las manchas de una conciencia fracasada,
arruinada, convertida en trapo sucio por fregar y fregar el adoquín
de las cantinas.
Bebía loción antes de cada concierto, por "nervios", me decía.
Buches que perfumaban mi canto arrastrado.
Buches mezclados de saliva amarga: y así salía
a los escenarios, tristemente arrepentido, sin
vergüenza.
SINVERGÜENZA Y PERFUMADO.
¿Y si hubiera bebido CLORO me pregunto?
JC
DE TEXTOS DEL SEÑOR José Cruz Camargo
Buenos días.
El virus.
La calle donde vivo: sola.
El viento bate sus alas pero
no agita el cabello de la gente
que mastica y vomita miedo
desde sus ventanas selladas.
Y sí, caen los cuerpos en cama
y parten las almas acompañadas por
nuestras adoloridas lagrimas.
Los más cercanos, los amigos queridos
se nos van sin siquiera un roce de manos
O un abrazo apretado.
¿Quién arrojó la asfixia a los pueblos?
Esa "peste" moderna ¿de dónde?
¿La naturaleza nos advierte?
¿Qué secreto callan los pájaros en el alambre?
¡Duele lo desconocido y nos sorprende con las
ropas abajo en la íntima recamara!
JC
El virus.
La calle donde vivo: sola.
El viento bate sus alas pero
no agita el cabello de la gente
que mastica y vomita miedo
desde sus ventanas selladas.
Y sí, caen los cuerpos en cama
y parten las almas acompañadas por
nuestras adoloridas lagrimas.
Los más cercanos, los amigos queridos
se nos van sin siquiera un roce de manos
O un abrazo apretado.
¿Quién arrojó la asfixia a los pueblos?
Esa "peste" moderna ¿de dónde?
¿La naturaleza nos advierte?
¿Qué secreto callan los pájaros en el alambre?
¡Duele lo desconocido y nos sorprende con las
ropas abajo en la íntima recamara!
JC
miércoles, 6 de mayo de 2020
Buen día de quimio. Comparto:
No reniego del ebrio que fui.
Me senté en las tardes itinerantes
a disfrutar el ardor
del alcohol en mi enrojecido
rostro; besé naufrago
los labios de las mujeres
solo en soledad de ciego
desértica
efímera espuma
derramé en mi mesa
La silla respetuosa
escuchó mi rabia
y guardó en su silencio
centenario la madera
de mi duelo.
11
Gocé el desvelo
La mentira de la luna ociosa
Y ese cadáver que vi en sueños
plaga de moscardas trémulas
tendido en un catre
Soy la nada, dije a los ovillos de tu
pelo esparcidos en la cama
Te diré te amo en la concavidad
del espacio; con estrellas en la boca
daré luz a tus ojos inciertos, tenues
Llévame a morir lejos,
a orillas de cualquier mar perdido
donde inició todo
Al origen del aleteo de tus párpados
al embrión de tu corazón.
JC
No reniego del ebrio que fui.
Me senté en las tardes itinerantes
a disfrutar el ardor
del alcohol en mi enrojecido
rostro; besé naufrago
los labios de las mujeres
solo en soledad de ciego
desértica
efímera espuma
derramé en mi mesa
La silla respetuosa
escuchó mi rabia
y guardó en su silencio
centenario la madera
de mi duelo.
11
Gocé el desvelo
La mentira de la luna ociosa
Y ese cadáver que vi en sueños
plaga de moscardas trémulas
tendido en un catre
Soy la nada, dije a los ovillos de tu
pelo esparcidos en la cama
Te diré te amo en la concavidad
del espacio; con estrellas en la boca
daré luz a tus ojos inciertos, tenues
Llévame a morir lejos,
a orillas de cualquier mar perdido
donde inició todo
Al origen del aleteo de tus párpados
al embrión de tu corazón.
JC
domingo, 26 de abril de 2020
¡Buenos días! Comparto.
El perdón
El perdón se ofrece no se pide ni se exige. El ofrecer disculpas es buscar resarcir
una herida infringida (consciente o inconscientemente) al otro; la única vía de reparar un daño particular es hacerlo sinceramente, de corazón. Si el otro no acepta, no importa, el esfuerzo fue hecho; uno está bien consigo mismo, en equilibrio.
El Ego es el que se siente lastimado, poca gente lo sabe; se deja ir por sus impresiones inmediatas, instintivas, viscerales, es decir: reacciona no responde.
El Re-sentimiento toma ese lugar y crea un reino; roba el territorio del corazón
y lo enferma, pues impide que este se "oxigene" como el hígado del alcohólico.
El saber perdonar.
Perdonar es un acto de humildad que exige de una profunda autoindagación; es abordar 'La Sombra' propia y eso es tan difícil como enfrenarse al espejo, así tal cual, desnudos. Puede causarnos una gran decepción ver nuestros defectos y fallas, sobre todo, si nos asumimos Infalibles en nuestro ser y hacer. "Yo no haría eso que tu haces", pensamos respecto del otro o de los demás para sentirnos superiores.
Verse y sentirse vulnerable o expuesto, genera una reacción de espanto y de rechazo a la vez. No nos aceptamos como somos: Humanos falibles por miedo al espejo, que no es otra cosa más que El qué dirán socialmente hablando.
Cuando finalmente acepté mi adicción y obsesión al alcohol, pude pararme y decir
quién era ante cientos de alcohólicos que padecían la misma enfermedad y dependencia.
Fue en AA donde aprendí a ofrecer disculpas y a brindarme el perdón que tanto necesitaba, y en consecuencia, a perdonar a los demás por sus fallas.
Un maestro me dijo: "Debes tener un gran corazón para perdonar, de no ser así, vivirás apegado al resentimiento y al rencor, justo los dos pasos hacia el Odio".
JC
El perdón
El perdón se ofrece no se pide ni se exige. El ofrecer disculpas es buscar resarcir
una herida infringida (consciente o inconscientemente) al otro; la única vía de reparar un daño particular es hacerlo sinceramente, de corazón. Si el otro no acepta, no importa, el esfuerzo fue hecho; uno está bien consigo mismo, en equilibrio.
El Ego es el que se siente lastimado, poca gente lo sabe; se deja ir por sus impresiones inmediatas, instintivas, viscerales, es decir: reacciona no responde.
El Re-sentimiento toma ese lugar y crea un reino; roba el territorio del corazón
y lo enferma, pues impide que este se "oxigene" como el hígado del alcohólico.
El saber perdonar.
Perdonar es un acto de humildad que exige de una profunda autoindagación; es abordar 'La Sombra' propia y eso es tan difícil como enfrenarse al espejo, así tal cual, desnudos. Puede causarnos una gran decepción ver nuestros defectos y fallas, sobre todo, si nos asumimos Infalibles en nuestro ser y hacer. "Yo no haría eso que tu haces", pensamos respecto del otro o de los demás para sentirnos superiores.
Verse y sentirse vulnerable o expuesto, genera una reacción de espanto y de rechazo a la vez. No nos aceptamos como somos: Humanos falibles por miedo al espejo, que no es otra cosa más que El qué dirán socialmente hablando.
Cuando finalmente acepté mi adicción y obsesión al alcohol, pude pararme y decir
quién era ante cientos de alcohólicos que padecían la misma enfermedad y dependencia.
Fue en AA donde aprendí a ofrecer disculpas y a brindarme el perdón que tanto necesitaba, y en consecuencia, a perdonar a los demás por sus fallas.
Un maestro me dijo: "Debes tener un gran corazón para perdonar, de no ser así, vivirás apegado al resentimiento y al rencor, justo los dos pasos hacia el Odio".
JC
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