Reposa el alma en
su vasija
La muerte es silencio
apenas
lejano murmullo.
¿Qué muere primero?
¿El cuerpo o el alma?
He visto cuerpos
buscando su alma
extraviada en el alba
del cuerpo entre
retortijones sangrientos
de
metal y
cristales.
Almas que rondan
tiernos cuerpos niños,
nunca viejos.
Ese misterio empuja
una lágrima eterna
el sabio llanto.
JC.
Soy música, fogón de poesía, luminosa oscuridad, palabra, esencial melodía. Soy el que observa y no el observado. Shiva y Tonatiuh son el uno.
viernes, 11 de octubre de 2019
jueves, 10 de octubre de 2019
Ignoro quién fui la vida anterior a la que hoy vivo.
Se insinúa en mi memoria el grosor exacto de la corteza
de los sueños que anoche habré soñado en alguna
antigua cama. Quizá fue en mil seiscientos que soñé
morir con una lanza ensartada en el pecho (de donde
brotó una súbita parvada de golondrinas).
Quizá,también temí, el advenimiento de una muerte
apresurada por su caballería terrorífica.
Es un misterio hablar de otras vidas como si esta no
bastara.
La Nada resulta atractiva para un alma enclaustrada en
la idea de pretenderse individuo; aislada y perdida del
Todo (entretejido de lazos de luz inseparables).
Vivir es soñar, morir es despertar.
El Ser Es en las incontables muertes naturales, por suicidio,
por asesinato, por ahogamiento, por combustión interna, etc.
Antes de Cristo, me reveló irremediablemente un médium,
cultivé en un labrantío, amapola y trigo divino para hacer
harina de Maná y santificar a pecadores y fenicios.
El arte de escribir fue llevado a Grecia por éstos últimos,
los rollos de papiro producidos en Egipto, eran distribuidos
en todo el mundo conocido por los fenicios de Biblos.
Después, en otra de mis vidas, fui navegante egipcio,
astrónomo y poeta. A finales de mil setecientos, me hice
un devoto protestante. Estudié en la academia de San Lucas,
Roma con muchos extranjeros como yo (nací en España.)
¿De qué me sirve saber estas peculiaridades, objeté al
vidente?
¡Calla! Respondió y de nuevo, me sumergió en esa espantosa
profundidad.
JC
Se insinúa en mi memoria el grosor exacto de la corteza
de los sueños que anoche habré soñado en alguna
antigua cama. Quizá fue en mil seiscientos que soñé
morir con una lanza ensartada en el pecho (de donde
brotó una súbita parvada de golondrinas).
Quizá,también temí, el advenimiento de una muerte
apresurada por su caballería terrorífica.
Es un misterio hablar de otras vidas como si esta no
bastara.
La Nada resulta atractiva para un alma enclaustrada en
la idea de pretenderse individuo; aislada y perdida del
Todo (entretejido de lazos de luz inseparables).
Vivir es soñar, morir es despertar.
El Ser Es en las incontables muertes naturales, por suicidio,
por asesinato, por ahogamiento, por combustión interna, etc.
Antes de Cristo, me reveló irremediablemente un médium,
cultivé en un labrantío, amapola y trigo divino para hacer
harina de Maná y santificar a pecadores y fenicios.
El arte de escribir fue llevado a Grecia por éstos últimos,
los rollos de papiro producidos en Egipto, eran distribuidos
en todo el mundo conocido por los fenicios de Biblos.
Después, en otra de mis vidas, fui navegante egipcio,
astrónomo y poeta. A finales de mil setecientos, me hice
un devoto protestante. Estudié en la academia de San Lucas,
Roma con muchos extranjeros como yo (nací en España.)
¿De qué me sirve saber estas peculiaridades, objeté al
vidente?
¡Calla! Respondió y de nuevo, me sumergió en esa espantosa
profundidad.
JC
miércoles, 9 de octubre de 2019
Gozo oírte reír (y llorar cuando sé que por dentro llueves).
Ayer atendí el vuelo de un colibrí que, todas los días a las 6,
auspicioso saluda.
Por alguna sin razón soné la armónica porque sí.
Ya eran las 2 pm., quizá fue que sentí comezón en los ventrículos.
Ir y venir las calles bajo este enjundioso sol que confunde y mata,
es la condición que ser humano en esta vida
(y las anteriores).
JC
viernes, 4 de octubre de 2019
Ciudad:
Un individuo con pies calientes de desierto
incinera las banquetas que pisa.
Un edificio tupido de pájaros en sus cuartos,
canta un himno irreverente que pone al cristal
nervioso como gelatina
y estalla por dentro y salpica de astillas tus ojos.
Lecho:
Los Dientes fracturados por la tristeza: collar del
desamor: duelo en el cuello de los perros y lumbre
en los hombros de Leonard Cohen, con su voz de
acetato, y su fotografía de buda.
Callejón:
El jazz ansioso de una trompeta prohibida en los
guetos de Portales arroja a los vagos a bailar
desnudos en la calle.
Resuena la armónica dentro de una bacinica de
peltre el blues de la maldita incontinencia.
-Presente:
Es el Siglo xxi, esta vez no hay primavera de flores,
pero si, la misma ideología que hacía odiar al Vietcong,
ahora subsidiada por las élites, para el control demográfico
entre mujeres y hombres.
-Atemporalidad:
Existen almas que son libros de sabiduría, que se mojan
en la lluvia por esparcir las enseñanzas de la diosa Vack
en las pocas esquinas de la libertad humana.
Recuerdo que la humanidad sepultó a la naturaleza para
fundar ciudades: jaulas conceptuales sinónimo de su mente.
CIVILIZACIÓN, la llaman.
JC
Un individuo con pies calientes de desierto
incinera las banquetas que pisa.
Un edificio tupido de pájaros en sus cuartos,
canta un himno irreverente que pone al cristal
nervioso como gelatina
y estalla por dentro y salpica de astillas tus ojos.
Lecho:
Los Dientes fracturados por la tristeza: collar del
desamor: duelo en el cuello de los perros y lumbre
en los hombros de Leonard Cohen, con su voz de
acetato, y su fotografía de buda.
Callejón:
El jazz ansioso de una trompeta prohibida en los
guetos de Portales arroja a los vagos a bailar
desnudos en la calle.
Resuena la armónica dentro de una bacinica de
peltre el blues de la maldita incontinencia.
-Presente:
Es el Siglo xxi, esta vez no hay primavera de flores,
pero si, la misma ideología que hacía odiar al Vietcong,
ahora subsidiada por las élites, para el control demográfico
entre mujeres y hombres.
-Atemporalidad:
Existen almas que son libros de sabiduría, que se mojan
en la lluvia por esparcir las enseñanzas de la diosa Vack
en las pocas esquinas de la libertad humana.
Recuerdo que la humanidad sepultó a la naturaleza para
fundar ciudades: jaulas conceptuales sinónimo de su mente.
CIVILIZACIÓN, la llaman.
JC
miércoles, 2 de octubre de 2019
Cincuenta años: perenne
la memoria
del corazón.
Esencial la vida; esencia,
pedazos
de vida entre los dientes
de la balloneta.
Amor, dolor, Amor: te amé
y muerta
te sigo amando.
Por la sangre en los omóplatos
de un
niño que iba en pleno vuelo
armado
de felicidad,
frágil como rama tierna.
Cientos cayeron en
la plaza de la muerte: ramas para
un horno
de cadáveres amados.
¡Fue Ordaz Díaz y su Masopriismo
genocida!
¡Tarde roja-encendida!
¡Noche secuestrada
¡encerrada en el Campo
de concentración!
¡Es en la oscuridad de la
masacre que aún
muerde el verde oliva!
¡Dos de octubre, compañera,
compañero:
Dos de octubre no se olvida!
JC
la memoria
del corazón.
Esencial la vida; esencia,
pedazos
de vida entre los dientes
de la balloneta.
Amor, dolor, Amor: te amé
y muerta
te sigo amando.
Por la sangre en los omóplatos
de un
niño que iba en pleno vuelo
armado
de felicidad,
frágil como rama tierna.
Cientos cayeron en
la plaza de la muerte: ramas para
un horno
de cadáveres amados.
¡Fue Ordaz Díaz y su Masopriismo
genocida!
¡Tarde roja-encendida!
¡Noche secuestrada
¡encerrada en el Campo
de concentración!
¡Es en la oscuridad de la
masacre que aún
muerde el verde oliva!
¡Dos de octubre, compañera,
compañero:
Dos de octubre no se olvida!
JC
martes, 24 de septiembre de 2019
Amanecí el día en estado blue,
no llorando, ni triste: henchido
de una divina nostalgia.
¿Qué si no éste sentir extraño,
indescifrable, humanamente
intrínseco?
Estado blue de cristal resistente
para la batalla de la vida que hemos
tramado previamente.
La mano izquierda, ésta, la mía, ha
quedado inútil como una flor perezosa,
y arde todo los meses en el fuego que
castiga la enfermedad que cargo.
Mi vida ha sido un blues de compases
constantes y sonoros; silencios en canto
contenidos.
¡Vámonos de la vida al limbo del blues!
¡Muramos para vivir una tregua!
¡Todo blues nos pertenece por ser humanos!
JC
lunes, 23 de septiembre de 2019
Puse la punta del pie en la poesía aceitosa de Sylvia Plath.
Pedazo de ébano en un bistec saladísimo en la mesa de
lluvia y relampagos.
El ostión era un ojo abierto: un suicidio de hojarasca que
cesó su aliento.
Alma enfermiza, trémula.
Marea de aguas malas incendiaron
sus tejidos.
Y los órganos fallaban y fallaban, y no se echaban a
andar
en la vida.
La poesía es responsable:
Poesía asesina de espita de gas
suicidio eterno.
Tardío reconocimiento a esta alma embrollada en sus
dudas.
Diosa en el Templo de las Compasiones:
No quedó mucho que matar más que un jirón de alma
salvaje hoy inolvidable.
JC
Pedazo de ébano en un bistec saladísimo en la mesa de
lluvia y relampagos.
El ostión era un ojo abierto: un suicidio de hojarasca que
cesó su aliento.
Alma enfermiza, trémula.
Marea de aguas malas incendiaron
sus tejidos.
Y los órganos fallaban y fallaban, y no se echaban a
andar
en la vida.
La poesía es responsable:
Poesía asesina de espita de gas
suicidio eterno.
Tardío reconocimiento a esta alma embrollada en sus
dudas.
Diosa en el Templo de las Compasiones:
No quedó mucho que matar más que un jirón de alma
salvaje hoy inolvidable.
JC
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