Soy música, fogón de poesía, luminosa oscuridad, palabra, esencial melodía. Soy el que observa y no el observado. Shiva y Tonatiuh son el uno.
viernes, 15 de febrero de 2019
Inmóvil
Extraña inmovilidad la del cuerpo,
como hielo de cometa lejano a la
órbita del planeta.
No olvido al alma inquilina entrando
y saliendo del sueño.
Ésta es ágil, inquieta, lúcida, eterna.
Mi alma puede ser trágica y creer que
debe liberarse para fundirse con el
universo, pero, más bien necesita
despertar y recordar que ya es una
con el cósmos.
JC
sábado, 9 de febrero de 2019
A pregunta expresa de una amiga sobre mi capacidad
de mantener la fortaleza con un cuerpo enfermo y ser
optimista, respondo: "Es la resiliencia".
Pero ignoraba el término hasta hace poco.
He aquí la definición de resiliencia
"La definición de resiliencia se entiende como la capacidad
del ser humano para superar situaciones adversas e incluso
salir reforzado de ellas.
La resiliencia humana es realmente importante para el
desarrollo de nuestra vida, ya que a lo largo de ella se presentan numerosos momentos difíciles y situaciones complicadas.
Saber superar dichas situaciones, va a determinar nuestra felicidad diaria.
La relación con el concepto de crecimiento tras la adversidad, por
el que una persona descubre capacidades nuevas que antes
desconocía, sintiéndose más segura para enfrentarse a otras experiencias. Esto conduce a un cambio vital, a una nueva filosofía
de vida".
Cada diagnóstico ha implicado un nuevo y desconocido panorama;
la elaboración de un duelo por la pérdida de capacidades y funciones
orgánicas.
¿Cómo salir avante con estas enfermedades y seguir trabajando?
¿Cómo mantener la vitalidad ante el dolor permanente y hacer surgir el optimismo?
Sinceramente, por intuición, descubrí que la respiración es la respuesta.
El "Hálito de vida" del que hablan las personas espirituales, o el
Prana, que citan los meditadores de Oriente, o quizá
"La Tensegridad" de los chamanes .
El Amor es la sustancia fundamental de mi vida.
Amar a mi pareja, a mi hija, querer a mis amigos, etc.
Ser solidario se me da por naruraleza, pero también,
ser firme en los razonamientos que comunico y comparto.
Cada mañana que despierto, agradezco que tengo vida.
La valentía la descubrí por aceptar la cobardía y el miedo.
Siento Contentamiento y paz dentro de mi, y unas ganas
inmensas de componer, de escribir, de tocar música y de
cantar cuando estoy solo e incluso con la mujer que amo.
He considerado mi deber máximo, compartir mis canciones
y poemas con la gente.
Vinimos a esta vida a apoyarnos ante las vicisitudes que
nos "quiebran" por dentro, a ser genuinos y solidarios;
a amarnos tal como somos.
Blues y luz.
JC
viernes, 8 de febrero de 2019
^
LA FRACTURA DE LA IDENTIDAD
Lo que escondemos y lo que en realidad creemos ser:
De niños, nos dimos cuenta de que para ser aceptados en nuestro entorno familiar y social teníamos que ser de una forma determinada. Algunos de los rasgos que conformaban entonces nuestra personalidad no encajaban en lo que se esperaba de nosotros.
Por eso tuvimos que ocultarlos en algunos de los rincones de nuestro inconsciente para que no afloraran en nuestra vida y pudieran dar lugar a lo que tanto temíamos: el rechazo.
Los rasgos que ocultamos podrían ser la rebeldía o una sobresaliente creatividad.
Por un lado representamos un papel y por el otro, intentamos esconder al personaje real
Como haya sido, si no encajábamos en el ambiente en el que crecimos, había que suprimirlo. Jung llamó a todos estos rasgos ocultos “la sombra” y, para él, dicha sombra era inquieta y, al igual que en un sueño, nos perseguía para aflorar en los momentos más inesperados e inoportunos saboteando escandalosa mente nuestra vida.
Junto a “la sombra” que representa lo no aceptado de uno mismo, las personas desarrollamos lo que Freud llamaba “el ideal del yo”, una especie de máscara que nos ponemos para encajar en nuestro entorno. Es como si por un lado representáramos un papel y por el otro intentáramos esconder al personaje real.
Y todo este descomunal esfuerzo para PERTENECER.
La fractura de la identidad y la intolerancia a la frustración.
Es fundamental entender que muchas neurosis, con el consiguiente sufrimiento y con el inevitable daño a las relaciones interpersonales, proceden de esta fractura en nuestra identidad.
No se puede realmente amar a otra persona si uno no se ama a sí mismo.
Querer de verdad es acoger en su totalidad lo que una persona es.
Eso que la gente llama empatía, solidaridad o "ponerse en los zapatos
del otro", suele no ser ni genuina ni honesta porque surge de un momento
de "odio puro y sincero" hasta quedar dolorosamente exhibidos.
Reconocer que hay partes nuestras que no nos gustan exige mucha humildad y un gran coraje, pero uno no puede cambiar si por dentro está dividido. Uno no puede cambiar si cree que hay partes de sí mismo que no tienen derecho a vivir. Lo que nos hace más daño no es en sí el defecto que vemos en nosotros o que en su momento vieron otros, sino nuestro rechazo a aceptarlo. Por otra parte, eso mismo que no queremos aceptar y reconocer en nosotros, lo proyectamos en ciertas personas a las que, por algunos rasgos de su personalidad, es fácil colocarles "La etiqueta que nos colocaron en la infancia". Por eso, el no reconocer la propia sombra hace que la proyectemos en otros, donde es más fácil rechazarla. Quien no reconoce su rasgo rebelde, encontrará insoportable a aquellas personas que muestran lo que para él es una excesiva rebeldía.
La intolerancia se vuelve "una cacería de brujas" a quien piensa distinto
de nosotros, y al que nos incomoda por estar instalados en una zona de
"neurosis confortable".
Odiamos nuestra intransigencia en "el otro", pero en realidad perpetuamos el odio propio hasta que nos carcome.
Uno no puede cambiar si cree que hay partes de sí mismo que no tienen derecho a vivir
Ocultar “la sombra” y mantener “la máscara” consume mucha energíay por eso, no es extraño que estemos a veces tan agotados.
Si queremos tener más vida, serenar nuestro corazón y alegrar nuestra alma, en nuestro interior hemos de acoger a esos personajes sombríos que tan poco nos agradan. Acoger no significa quedar a merced de ellos o quedar sometidos por ellos, sino sencillamente reconocer que son también una parte nuestra.
Cuando nos contraría una simple expresión que nos sacude, acudimos
a "lo que creemos que es la más eficaz defensa": el insulto, pero en lugar de eso, exhibimos la debilidad y pobreza de nuestros argumentos y nos
sentimos desilusionados no de nosotros mismos si no de quien nos
confrontó con un lapsus de doble moral.
Al final “la sombra” se creó porque alguien nos puso condiciones para que nosotros pudiéramos ser amados. “La sombra” se mantiene porque también nosotros nos ponemos condiciones para querernos. Un amor sin condiciones, abrazando lo que somos en su totalidad, es lo que cura todos los males porque elimina nuestro miedo:
"El enemigo del amor no es el odio, sino el miedo".
JC
jueves, 7 de febrero de 2019
Día nuevo de un nuevo año
mañana será un día usado
Pasado mañana estará podrido
Llegará al punto de ser odiado
porque la naturaleza del animal
humano es detestarse, mutilarse,
malograrse, negarse a lo vivo y a
lo vivido
Desde el primer día hasta el último
si no es que fallece en su propia pesadilla.
JC
martes, 5 de febrero de 2019
Trumpismo
Hueles a muerte y lagrimas.
¡Hijo de mala madre-come
ciudades de madera ruda!
"Dormido el que sonríe de viejo
sueño de Alcohol de un gotero
antiguo";
y todas las puertas abriste menos
los párpados ciegos.
Mirada calibre 22; ojos de lumbre a
oscuras; Mefistófeles padre, mi
averno es un antro de jazz y blues
por la eternidad despierto.
JC
jueves, 31 de enero de 2019
martes, 29 de enero de 2019
^
Fue; se fue hasta el fondo del nocturno pozo
de las serpientes.
Con la ebriedad del dichoso plantó la espada.
Y se recostó en los filos de la vida ya oxidados
los dientes.
Salía humo de la corteza de su cara de mundo
chata de tanto viento golpeada.
Mostró que pudo vivir de una sola inhalación
Cuando murió, exhaló cientos de poemas
de sus pulmones.
JC
Fue; se fue hasta el fondo del nocturno pozo
de las serpientes.
Con la ebriedad del dichoso plantó la espada.
Y se recostó en los filos de la vida ya oxidados
los dientes.
Salía humo de la corteza de su cara de mundo
chata de tanto viento golpeada.
Mostró que pudo vivir de una sola inhalación
Cuando murió, exhaló cientos de poemas
de sus pulmones.
JC
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