sábado, 8 de septiembre de 2018


Dicen que tu alma es un cuervo 
que una vez fue perro, 
y
 antes, un lobo.
Ciudad silente 
Cruceros mortales
Pisadas de sangre.

JC

viernes, 7 de septiembre de 2018


Niña: mordiste el pezón a la luna que 
te amamantaba.
¿Pudiste intuir el terrible presagio
que se avecinaba?
La luna, desde entonces, te odia.

JC

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Naces desnudo y ciego.
No ves, pero sientes el
roce helado de un mundo
extraño: lloras.

JC

martes, 4 de septiembre de 2018

^
Ayer estornudé y caí al vacío, a la nada.
No existe más que silencio para los poetas.
Caída sin fondo azufroso, sin llamas de culpa.
Recordé que cargaba mi navaja filosa de barrio
y anillos de diamante barato en ambos puños.
Mentes torturadas para bien del don de la visión
y la sicografía (escritura guiada por espíritus);
así llegan los poetas a este mundo: con una fina
sensibilidad de tela de araña.

JC

 







lunes, 3 de septiembre de 2018


Septiembre ya en la puerta.

Y

Todos los septiembres digo
lo mismo "¡qué rápido se fue
este año, 
pronto será mi cumpleaños de
difunto, dos de noviembre;
y se me caerá, con todo el peso,
la loza de la edad."
Amor, llegarás a casa con pan de muerto
y chocolate, 
o me llevarás al panteón
a enterrarme un año más.

JC

domingo, 2 de septiembre de 2018


~LA MUERTE CERCA.

Cal en la herida de la frente
                                                    país de fosas 
                                                                              clandestinas 
Aún húmedas las cuencas óseas
                                                               dictadura abierta
                                                                                               de cara al día
agonía llanera, paramos de ventisca 
                                                                    olor a muerte
                                                                                            tuya, mía

JC

sábado, 1 de septiembre de 2018


Milagroso amarnos ante tanto bosque y tanta bruma por delante.
Mantener los mismos ojos con la misma mirada enamorada y con 
sed de seguir amándonos. En la oscuridad que la luna ilumina, palpar
las arrugas de nuestros rostros de cobija arrugada y darle una distinta 
sonoridad a cada beso nuevo. Somos sin siquiera quererlo, el uno
para el otro, y más cuando la despensa está vacía y el hambre eructa
por nuestros estómagos. Si, es cierto, existe una carpa para los hambrientos;
un refugio para los enceguecidos, un quinqué ardiendo toda la noche.
Es el viejo cuento escrito en pergaminos del mar muerto; la antigua 
historia sabida en nuestros genes enamorados.
Y no es que tu hayas sido destinada para el calcio de mis huesos,
es que, simplemente cayó sobre nosotros, la misma bendición de hace
cien años. 
Ven, acércate y charlemos, dejemos que el amor haga
lo suyo: tejer hilachos resistentes al paso inexorable del tiempo.

JC