lunes, 10 de julio de 2017

~
Disparo certero y el pecho es estallido.

La cabeza pensante cesa de pensar como 
liberarse no del asesino sino de su visión.

Mundo cuadriculado sin sinuosas y eróticas
 curvas.
Como un mapamundi del terror.

La memoria deja de ser maniquea en su devenir,
ante los hechos registrados en el archivo humano.

Vivenciamos el dolor; quien dormita lejos, solo oye
disparos y huele muerte.

Muertes expeditas y baratas en el mercado de los
sicarios: Casas blancas y autos a cambio o porciones de tierra.

Lujosos edificios  para psicópatas en su atraso espiritual
ante nuestras almas despiertas.

¡Si, el llamado de la Patria es fuerte e inexorable!

JC



 


viernes, 7 de julio de 2017




Unos tragos de cerveza tibia que es noche de blues, 

amigos.

Serpientes de lluvia se enredan en los brazos bajo el suéter

y amoratan la piel.

Lo que nos congrega no es la tristeza si no algo más antiguo;

un misterio desconocido que pesa como si trajéramos cargando

tres almas cada quien, cada cual, cada uno.

Por eso nuestro canto es lerdo y lentas las palmadas:

 somos la trinidad

del blues encarnada.

Somos lejanamente ancestrales cuando en 

el pozo de la noche miramos nuestro reflejo estelar, 

cósmico.

Intuimos esta música por ser humanos, por ser tribales; 

nuestras almas, sabemos, se funden al todo cuando danzamos, 

cuando las gargantas cantan hasta el aullido seminal, primigenio.

No somos distintos a esos gitanos cuyos corazones se apuestan

en la mesa de las carnes y el ajenjo. 

Tampoco a los africanos de nombres musulmanes que llegaron a ser 

emperadores y Griots.

Pero la noche mexicana es nuestra en su profundidad más negra.

 Noche de blues y lluvia, amigos, amigas:

Blues para los mal nacidos que andan perdidos,
abatidos, inconsolables.
Blues para los insociables, esos que duermen solos
en camas duras llenas de ventisca.
Blues para los que ayer vieron morir el amor; lluvia de
junio en sus hombros.
Blues como gancho de hierro en el plexo solar, sofocante,
quita vidas, redundantes clientes de la muerte temprana.
Blues de tragos de ron barato, acedos, abrasivos, amargos;
de madrugada líquida.
Blues, tejido de sonidos inaudibles para la ciudad come
almas ateridas, desnudas, agotadas.

Blues para ti, amor,  haz de luz, la noche eres tu toda labios,
Blues que ha encontrado la mar, tendida en un claro de la cama:
Blues eres  en cada circunstancia, en todo argumento amoroso,
mujer.

JC








jueves, 6 de julio de 2017

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La muerte contagiosa se pega 
 en la ropa, en el rostro, viaja en el viento, 
se aloja en la boca:
Es el hambre descolorida en el párpado 
pobre.

Este país es pobrísimo y se escurre lentamente
como lágrima en el rostro del mundo.
Abrazo sus carnosos litorales con pasión animal;
me conduelo de tan brutal dolor humano.
¿Quién que no navegue en la oscuridad espiritual;
que carezca de cosmovisión y ternura, decide con
escabrosa puntualidad la muerte de su semejante?

¡No es el alfil, es el tablero de ajedrez entero!

¡Pero de nada sirve dolerme sin armar mis reclamos!

Me pertenezco y cuento con mis células y átomos 
enteramente: ¡Doy pelea por la luz y los brillantes 
amaneceres!

JC 







martes, 4 de julio de 2017


"Con el alma borracha de cerveza.
Con el labio gris mordido por el humo
busca un hotel cayéndose del uso y
ahí estaré."

Cerca o lejos ¿de qué o quién ?
Senda recta o sinuosa o trunca.

Lo que arde en tus manos es el
corazón no cualquier pedazo de
carbón ardiente.

Lo que solaza tu vida es un alma 
florecida en el grotesco derredor.

En medio del fango movedizo y espeso,
vida tras vida, muerte tras muerte: la luz
definitiva, permanente.

Luz en todos los rumbos; en los rumores 
del viento sabiamente silente.

Destellos en las avenidas que no son mas
que arterias y venas cavas: periferia de
la luz en pleno derrame.

En mi cuarto florecen muebles sagrados.
Del techo, focos de luz sagrada ante mi vista.

Me abrigan sagradas camisas y pantalones de
luz fresca como fresco es el amor en este instante.

Tiempo sin tijeretazos de manecillas de reloj.
Amor sin el "otro", simplemente AMOR.

Un minuto que se cae de mis manos, es irrecuperable.

JC














lunes, 3 de julio de 2017

~
Somos Nada.
Con un enorme sentir de auto
importancia, pero Nada al fin.
Mis padres me enseñaron que 
podía hacer funcionar las cosas,
propiciar que algo sucediera.
Desde el nacimiento, no es poco
decir.
Uno se acostumbra a querer controlar 
el curso del viento, el ritmo de las lluvias.
Que todo tenga buen final.
Que poseemos ese poder.
Pero es mentira.
Nosotros no hacemos funcionar nada.
No poder influenciar el dolor de mi alma
fue traumático (tuve que buscar dentro ese 
bálsamo).
El aspecto primario del ego es ser egoístas.
Así es: un continuo berrinche, nos caracteriza.
Mujeres, hombres berrinchudos con la vida.
'Que no me gusta mi nombre'; 'que no me agrada mi sexo'
¿Porqué el cabello rizado? ¿Porqué éste color de piel?
¿Fea? ¿Bonito? ¿Asexuado? ¿Sexy? ¿Viejo? ¿Joven?
A la vida la envuelve cierta energía y no tiene que 
ver en nada con uno.
Ésta, sí mueve el planeta entero; si hace crecer las mareas.
Sí sentencia muertes y da vida. Algunos la llaman "divina",
otros, "Suerte".
Algunos elevan Templos o Iglesias o Mezquitas, o Ashrams en su 
honor...
El Templo, Iglesia, Ashram y Mezquita está en la cueva del lado 
izquierdo del cuerpo: algunos lo nombran Corazón.

JC

domingo, 2 de julio de 2017


Así es, en efecto, contundentemente el Presidente
es un asesino. Carece de culpa y remordimientos;
se vale de ajenos para matar. Sus secuaces, también 
son asesinos de negra conciencia.
El asunto es grave: posee El Poder y sus herramientas
son institucionales. 
Y defiende su gobierno sangriento como perro rabioso.
También aplica los verbos Espiar, Desaparecer, Asesinar
en Serie.
Los mexicanos le tememos; padecemos su patología.
A la fecha, nadie y nada lo detiene por también hurtar
nuestros bienes nacionales.
Quien lo protege es el caballo negro de este ajedrez
Nacional.
Es el Caligula Contemporáneo, ¡pero, alto! ¡El emperador 
fue asesinado por sus guardias!


JC

A Jorge, mi padre.


La poesía es sencilla.
Así misma se describe el alma.
Pero el alma a veces, 
es tormentas y huracanes 
porque está en continuo
crecimiento y no logra 
enraizarse en las nubes.
Mi padre fue un terrón 
negro, necio, duro fruto 
de la ceiba Pochote.
El viejo fue fortísimo, casi
acerado para la recia vida
que eligió.
A los  veinte vendía armas
que matan hombres.
Nunca portó una para si.
Pero cargaba cierta culpa sobre
los hombros y esa si que 
me la heredó.
Una noche de tantas, me soñé
cabalgando a galope; huía por 
haber asesinado a asesinos de 
otros asesinos: eran generaciones
de asesinos arraigados como mala
yerba.
Él me despertó y secó el llanto.
Y entonces recordé ese rostro 
asesino. 

JC