domingo, 14 de mayo de 2017



                                  Blues

Las notas del abandono escritas cuando los celos raspan.
La soledad es un trago amargo de caída infinita; en tan
inmenso solar, ciudad infiel, maldita.
Que bravo es el sol cuando se está solo.
La soledad no tiene alma, vive vacía, encuerada.
Su símbolo es llanto-gris nube.
Cañadas de silencio profundo como palabras dichas contra
un muro que acorrala hasta la asfixia.

Visité jardines solos. Sombras humanas sin pies se mecían
al vaivén del sol; tullidas siluetas de carbón tristemente pintarrajeadas
 en el asfalto ardiente.

Vidriosa tu mirada entonces mirando al infinito vi, pero
eran garras y no ojos los que desprendieron ese migajón rojo del cielo.

Qué desesperado blues cantaste sentado en los escalones dorados
del olvido.
Borrachos de soledad sentimos calor en el aliento,
refrescante humedad en las plumas.

JC









sábado, 13 de mayo de 2017


Nunca tomé clases de armónica; de joven, nadie impartía
clases, así que aprendí de los negros (discos long play de mi
abuela). Mis maestros: Little Walter "The boss", Júnior Wells,
Big Walter Horton,  Sonny Terry, Howliin' Wolf, Sonny boy, James
Cotton, Big Mama Thornton, John Mayal, Sonny boy Williamson,
y todo el se pusiera enfrente.
Recuerdo no haber soltado mi Blues harp (mi único y verdadero amor)
hasta no haberme fusilado desde Whammer Jammmer, de "Magic Dick",
"Juke" de Little Walter, "Room to move" de John Mayal, "Blussette de
Tools Thielmans y a Billy Branch, etcétera.
En la actualidad doy clases de armónica (amén de la insuficiencia respiratoria),
también mi querido amigo y maestro de armónica Victorio
Montes Silva, quien imparte sus excelentes clases en el Foro Cultural
José Martí.
Quien desee  aprender este instrumento (extensión de la voz), debe ser tenaz,
disciplinado, constante y desarrollar una memoria musical importante.
La armónica es un pequeño instrumento de dimensiones musicales
colosales; el instrumentista no ve (literalmente) el instrumento que toca.
Entonces debe desarrollar el oído musical que ya posee.
He tenido excelentes alumnos que han pasado al plano profesional; y
otros (los pocos) han sido desidiosos y claudican pronto.

Todos los domingos le arranco  una hora y media a mis padecimientos
para enseñar a ejecutar el instrumento al que le debo la vida.

JC


En mi rincón, castigado

Sin merecimiento alguno

Perdido entre el buró y

el colchón

Este silencio es total

noche total

Un pastizal quemado

la extinción

de mi

en el mundo

¿He muerto?

Lo ignoro, pero

estar ausente como

nube olvidada en

la infinitud del cielo

Duele

JC




        ~                          
                               Vigilar y amar

                                          1

Nadie supervisa el amor: ¿Y el amor adolescente?

se pregunta uno: ¡bueno, solo la Iglesia piensa en

libido, suciedad, pecado!

¿Habrá algún día supervisores de amor?

De todos los impuestos ¿pagaremos impuestos

por amarnos?

¿Inspectores burócratas tabularan cuanto ama uno?

¿Lo detendrán en un retén n para medirlo con un amorómetro?

¿Y si está uno excedido, lo meterán a la cárcel?

¿o lo torturarán por amar demasiado y subversivamente?

                                           2

No es erróneto decir que el amor a Dios se lo cobran a

uno con

limosnas y autos y mansiones.

Tampoco es equivoco decir cuanto cuesta ir al cielo y

cuánto vale quedarse en el infierno.

¿Y los medidores de fe que nos visitan cada domingo con

sus Biblias,

están en el purgatorio por pecadores o solo puro

exhibicionismo

mojigatez?

¡Qué joda para quienes fueron vigilados por pecar 2017 años!

¡Cuántas hierberas ardieron; cuántos místicos y alquimistas

visitaron

las mazmorras papales!

¡Asesinos seriales, eugenistas, violaron Europa y después

América!

¡Solo faltó le revisaran la trusa o las pantaletas o pidieran dormir

bajo la

cama al vasallaje!

¡Si de pecar se trata: yo he pecado un chingo y debería vivir

pensionado

en

el

infierno!

¡Qué tal una competencia de perversiones y pecados!

                                                  3

¡Que el amor, el erotismo, la sexualidad, la ciencia, el alma, lo etéreo sean; y

el!

poder, la ambición, la obscenidad, la codicia, y la estupidez tomen

asiento en

butacas de fuego:

¡ése es justamente el infierno!


JC.






viernes, 12 de mayo de 2017


                             SUICIDIO

No te felicitaré por meterte a un bosque en llamas;
nunca tiraré el ahorquillado del patíbulo, no deseo
tu muerte.
De propia mano has elegido la forma de apagar tu vida.

JC




jueves, 11 de mayo de 2017

Cinco poemas del "Cochino, misógino, pedófilo y enemigo
de la falacia feminista del Patriarcado "

incendio de un sueño
la vieja Biblioteca Pública de Los Angeles
ha sido destruida por las llamas.
aquella biblioteca del centro.
con ella se fue
gran parte de mi
juventud.
estaba sentado en uno de aquellos bancos
de piedra cuando mi amigo
Baldy me
preguntó:
“¿vas a alistarte en
la brigada
Abraham Lincoln?”
“claro”, contesté
yo.
pero, al darme cuenta de que yo no era
un idealista político
ni un intelectual
renegué de aquella
decisión
más tarde.
yo era un lector
entonces
que iba de una sala a
otra: literatura, filosofía,
religión, incluso medicina
y geología.
muy pronto
decidí ser escritor,
pensaba que sería la salida
más fácil
y los grandes novelistas no me parecían
demasiado dificiles.
tenía mas problemas con
Hegel y con Kant.
lo que me fastidiaba
de todos ellos
es que
les llevara tanto
lograr decir algo
lúcido y/
o
interesante.
yo creía
que en eso
los sobrepasaba a todos
entonces.
descubrí dos
cosas:
a) que la mayoría de los editores creía que
todo lo que era aburrido
era profundo.
b) que yo pasaría décadas enteras
viviendo y escribiendo
antes de poder
plasmar
una frase que
se aproximara un poco
a lo que quería
decir.
entretanto
mientras otros iban a la caza de
damas,
yo iba a la caza de viejos
libros,
era un bibliófilo, aunque
desencantado,
y eso
y el mundo
configuraron mi carácter.
vivía en una cabaña de contrachapado
detrás de una pensión de 3 dólares y medio
a la semana
sintiéndome un
Chatterton
metido dentro de una especie de
Thomas
Wolfe.
mi principal problema eran
los sellos, los sobres, el papel
y
el vino,
mientras el mundo estaba al borde
de la Segunda Guerra Mundial.
todavía no me había
atrapado
lo femenino, era virgen
y escribía entre 3 y
5 relatos por semana
y todos
me los devolvían, rechazados por
el New Yorker, el Harper´s,
el Atlantic Monthly.
había leido que
Ford Madox Ford solía empapelar
el cuarto de baño
con las notas que recibía rechazando sus obras
pero yo no tenía
cuarto de baño, así que las amontonaba
en un cajón
y cuando estaba tan lleno
que apenas podía
abrirlo
sacaba todas las notas de rechazo
y las tiraba
junto con los
relatos.
la vieja Biblioteca Pública de Los Angeles
seguía siendo
mi hogar
y el hogar de muchos otros
vagabundos.
discretamente utilizábamos los
aseos
y a los únicos que
echaban de allí
era a los que
se quedaban dormidos en las
mesas
de la biblioteca; nadie ronca como un
vagabundo
a menos que sea alguien con quien estás
casado.
bueno, yo no era realmente un
vagabundo. yo tenía tarjeta de la biblioteca
y sacaba y devolvía
libros,
montones de libros,
siempre hasta el
límite
de lo permitido:
Aldous Huxley, D.H. Lawrence,
e.e. cummings, Conrad Aiken, Fiódor
Dos, Dos Passos, Turguénev, Gorki,
H.D. Freddie Nietzche,
Shopenhauer,
Steinbeck,
Hemingway,
etc.
siempre esperaba que la bibliotecaria
me dijera: “que buen gusto tiene usted,
joven.”
pero la vieja
puta
ni siquiera sabía
quién era ella,
cómo iba a saber
quién era yo.
pero aquellos estantes contenían
un enorme tesoro: me permitieron
descubrir
a los poetas chinos antiguos
como Tu Fu y Li
Po
que son capaces de decir en un
verso más que la mayoria en
treinta o
incluso en ciento.
Sherwood Anderson debe de haberlos
leído
también.
también solía sacar y devolver
los Cantos
y Ezra me ayudó
a fortalecer los brazos si no
el cerebro.
maravilloso lugar
la Biblioteca Pública de Los Angeles
fue un hogar para alguien que había tenido
un
hogar
infernal
ARROYOS DEMASIADO ANCHOS PARA SALTARLOS
LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO
CONTRAPUNTO
EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO
James Thurber
John Fante
Rabelais
De Maupassant
algunos no me
decían nada: Shakespeare, G.B. Shaw,
Tolstói, Robert Frost, F. Scott
Fitzgerald
Upton Sinclair me llegaba
más
que Sinclair Lewis
y consideraba a Gogol y a
Dreiser tontos
de remate
pero tales juicios provenían mas
del modo en que un hombre
se ve obligado a vivir que de
su razón.
la vieja Biblioteca Pública de Los Angeles
muy probablemente evitó
que me convirtiera en un
suicida,
un ladrón
de bancos,
un tipo
que pega a su mujer,
un carnicero o
un motorista de la policía
y, aunque reconozco que
puede que alguno sea estupendo,
gracias
a mi buena suerte
y al camino que tenía que recorrer,
aquella biblioteca estaba
allí cuando yo era
joven y buscaba
algo
a lo que aferrarme
y no parecía que hubiera
mucho.
y cuando abrí el
periodico
y leí la noticia sobre el incendio
que había destruido la
biblioteca y la mayor parte de
lo que en ella había
le dije a mi
mujer: “yo solía pasar
horas y horas
allí …”
EL OFICIAL PRUSIANO
EL ATREVIDO MUCHACHO DEL TRAPECIO
TENER Y NO TENER
NO PUEDES RETORNAR A TU HOGAR.

Culminación del Dolor
Oigo incluso cómo ríen
las montañas
arriba y abajo de sus azules laderas
y abajo en el agua
los peces lloran
y toda el agua
son sus lágrimas.
oigo el agua
las noches que consumo bebiendo
y la tristeza se hace tan grande
que la oigo en mi reloj
se vuelve pomos en la cómoda
se vuelve papel sobre el suelo
se vuelve calzador
ticket de la lavandería
se vuelve
humo de cigarrillo
escalando un templo de oscuras enredaderas.
poco importa
poco amor
o poca vida
no es tan malo
lo que cuenta
es observar las paredes
yo nací para eso
nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.

Todo
Los muertos no necesitan
aspirina o
tristeza
supongo.
pero quizás necesitan
lluvia.
zapatos no
pero un lugar donde
caminar.
cigarrillos no,
nos dicen,
pero un lugar donde
arder.
O nos dicen:
Espacio y un lugar para
volar,
da
igual.
los muertos no me
necesitan.
ni los
vivos.
pero quizás los muertos se necesitan
unos a
otros.
En realidad, quizás necesitan
todo lo que nosotros
necesitamos
y
necesitamos tanto
Si solo supiéramos
que
es.
probablemente
es
todo
y probablemente
todos nosotros moriremos
tratando de
conseguirlo
o moriremos
porque no
lo
conseguimos.
Espero que
cuando yo esté muerto
comprendas
que conseguí
tanto
como
pude.

Elogio al infierno de una dama
Algunos perros que duermen a la noche
deben soñar con huesos
y yo recuerdo tus huesos
en la carne
o mejor
en ese vestido verde oscuro
y esos zapatos de taco alto
negros y brillantes,
siempre puteabas cuando
estabas borracha,
tu pelo se resbalaba de tu oreja
querías explotar
de lo que te atrapaba:
recuerdos podridos de un
pasado
podrido, y
al final
escapaste
muriendo,
dejándome con el
presente
podrido.
Hace 28 años
que estás muerta
y sin embargo te recuerdo
mejor que a cualquiera
de las otras
fuiste la única
que comprendió
la futilidad del
arreglo con la vida.
las demás sólo estaban
incómodas con
segmentos triviales,
criticaban
absurdamente
lo pequeñito:
Jane, te
asesinaron por saber
demasiado.
vaya un trago
por tus huesos
con los que
este viejo perro
sueña
todavía.

Pájaro azul
hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.
hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los meseros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que está ahí dentro.
hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme problemas?
¿es que quieres joder
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?
hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, solo lo dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.
luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?


                                     Poema 2

Se van de la ciudad los que no toleraron su jadeo de autos,

        su ruidoso canto de tripa hambrienta.

Estos animales vulnerables a la angustiosa marea de la noche

         ahogan gritos que romperían el alba de cristal.

Las profundidades del río de miedo que riegan por las callejas

son como el ojo de un huracán ciego.

Ciertamente un continente de soledades se alza sobre esta

maquinaria que rebana la espesura de los sueños.

A lo lejos se miran hombres derrotados  por la espada

monstruosa

                     de esta omnipotente nebulosa

contaminada.

JC.