sábado, 16 de abril de 2016

Poema.


Al poeta eléctrico que se refresca en la lluvia transparente

con un equilibrio de edificio; al que bajo la sombra le crecen

hongos milagrosos y semillas de la virgen:

la oxidada Fender de cuerdas imposibles le ofrenda un blues.

Blues guarro de antro donde el despecho se rebela en

el tic de morir con míseros cincuenta pesos en la cartera.

Otras muertes son más caras, no la del poeta que escribe

sonetos en los espejos de los sanitarios.

Ahí y en el asfalto donde las lágrimas de la ciudad caen por la

amada ausente, sucumbe el amor de todos los amantes solos.

Afina la guitarra en el tono visionario del poema: oscuros azules,

rojos turmalina y opalo de fuego; palabras que respiran cadenciosas

el silencio de la pausa.

Amigo 'bar fly', toca para nosotros esa misteriosa música Yoruba,

la del bosque sagrado de osun-osogbo que viaja por sus raíces.

El espíritu encarnado en dios negro por la metáfora oscura y su

pregón, nos fue dado con la presencia del poeta de las ciudades.

El anhelo por la tribu es universal y duele saberse encerrado, civilizado

de miedo a la desnudez.

JC


























martes, 12 de abril de 2016

Poema.

*

¡Quien se nombre poeta: con solo gritarlo!
Los pájaros nunca dejan de arrullarse
con la brisa de la llovizna.
El gobierno de la naturaleza respira sereno,
paciente;  pausa sus ciclos sin ayuda humana.
Nosotros morimos aterrados ante el huracán
y el sismo; a ser tragados para la digestión
de la tierra incandescente, agrietada.
Nosotros los hombre, inventamos el asesinato;
el crimen horrendo de vernos distintos, desiguales:
de diferenciarnos.

El poeta es un grave accidente de la naturaleza,
es
un error de la especie.

JC



viernes, 8 de abril de 2016

Poema.



Nací de un acto de tristeza, en el enorme minuto en que la tristeza  llovía

de noche.

No sabía gritar como los bebés de la primavera; verdes por dentro, hermosos

por fuera.

Un blues escupieron mis pulmones y entonces, mis padres suspiraron

aliviados.


Fui un pedazo de algo que navegaba en las corrientes del viento;

como un jirón de alma o cosa parecida.

Así crecí: en la soledad de sal que carcome la madera de los barcos,

 como el caracol sordo del mar.

Uno se va haciendo a la idea de morir de vejes en la infancia.

Ahogado en los segundos,

en el silencio que perpetúa la naturaleza sombría de las cosas;

entre muebles de silencio, paredes de silencio,

universos de silencio, y es él, el silencio mismo quien grita a viva voz y

se encima pesadamente en el tejido de los labios.

Difícil vivir así, derruido, deprimido como hoja de sauce llorón;

a expensas del viento rebelde y caprichoso.

A los 18 tuve una crisis de identidad: no sabía si era varón o perro; la euforia

y algarabía hicieron que me inclinara por ser un perro,

mas a escondidas era varón.

Por eso lamí el rostro a mi primer amor,  y a solas, fornicamos.

Por primera  vez acaricié y apasionado besé las manos de  una mujer:

que de día  eran orquídeas y de noche, dos vivas palomas.

Dado el dobles misterioso del tiempo, llegué por arte y maña,

a los 60 y aún no muero; aún pervivo bajo el roble del jardín:

no será sorpresivo el final,

pues 2 agujas prenden mis alas aún inquietas en un tablón.

JC








martes, 5 de abril de 2016

Poema.

 

La cafetera está vacía y el muerto yace solo.
Su alma que aún no sale de la casa, está atorada
en las paredes, en el techo.
Nadie vino a visitarlo, a mirar la mueca de la muerte
cincelada en su rostro; triste mirar esa cáscara inerme
sin amigos, sin familia, sin ruidero, sin pésames ni llanto.
Desgraciada soledad que se aloja en los huesos y les
chupa el brillo a los desnacidos, a los muertos antes
que uno.
Silenciosos quienes lo amaron, suben su cuerpo a la
azotea y lo arrojan al vacío: éste se va flotando lejos
libre.

JC

lunes, 4 de abril de 2016

Poema.


Hay risas cínicas que apuñalan los oídos y perforan los ojos, que derriban casas,

que destruyen países.

Son como el temporal (durante las guerras suele producirse una disminución

 de la natalidad); risas que espinan la espalda y la dejan sangrada; risas crueles,

jodidas, que secuestran y violan. Como la risa de burro de este hombre con su

banda presidencial torcida, de mente perversa, de violador violado: olor de rata

parda que porta la peste.

¿Quién le puso la corona de olivos a este Nerón? ¿Qué poder abyecto

televisó nuestro fracaso humano al discernir? ¿Cómo es que creímos que la

imagen no solo fue la imagen sino los argumentos de un tahúr experto en barajar

los ases frente a nuestros ojos y engañarnos de vuelta y otras mil veces de vuelta

Pero el señor no huele a pueblo, huele a loción cara, importada; huele a sicario,

huele a cocaína: a muerte.

Que viva en nuestra tierra,es un grave atentado a la patria; una deshonra, un

delito injustificable.

Risas como corifeo fúnebre en la cámara de diputados y senadores: animales sin

casta ni honor que se disputan entre si los huesos del pueblo pobre para chingarlo

mas y mas.

Pero mi risa rebelde y libertaria,  abrirá todas las prisiones; las casas de seguridad,

las celdas de tortura, las mazmorras y sellará los pozos de sangre.

¡La risa de todos los Nestoras, los Mireles, los 43 de Ayotzinapa, los Acteales, los

ABC, las muertas del Estado;  de Jalisco, de Ciudad Juárez, de Tlatlaya, de

Apatzingan, etcétera, etcétera etcétera, etcétera, etcétera, juntas en una carcajada

de fuego en los zócalos del país harán arder esta terrible podredumbre humana y

seremos justicia, seremos paz, seremos compasión por nuestros hermanos!

JC




sábado, 2 de abril de 2016

Poema.


Amate tan solo un ratito y nada más; sal a gritarle a las palomas, diles que

contienes mares de vida en las venas.

Quiere a esa sombra que te unta lodo en los párpados, que te hace ser grosero

con la noche cuando esta te ofrece collares de estrellas engarzadas.

No te digas inútil, no te odies por no entender el misterio que se reservan las

hormigas para soportar un chaparrón;

O no saber que la melancolía es un gotero escondido en los ojos,  que a veces

se presiona solo y nos bate en un escurridero de lágrimas.

Entiende que pudiste nacer árbol o silicio o cascada permanente, pero no fue así,

naciste animal humano con poderosos dientes, con una mente que sabe sumar los

cántaros de un río y las monedas.

Que desayuna a las diez leche y bizcochos, que acaso la jungla que enfrenta está

en las calles de la ciudad.

Que tienes manos para masturbarte cuando no tienes otra cosa que hacer sino

estar solo y masturbarte.

Tu alma es la nube que te sigue cuando vas en taxi  a la fuente de los deseos a

darte permiso de ser codicioso; de sentirte pobre y rico en dudas ante la

astucia del roble milenario.

Búscate aunque sea en la arenilla de las piedras, en el espejo del lago al que

concurres con tu novia; bésala y dile que no sabes quien eres, quien vive en tus

adentros.

Verás que ella te responderá lo mismo y te abrazará aliviada de no ser la única,

de no estar loca.

Es verdad que uno anda de baja estima en el transporte público, con ganas de

ser abrazado; tristeando en tonos grises como la tarde aplomada afanada en esa

ansia de volverse oscura.

JC













viernes, 1 de abril de 2016

Poema.


Esa pareja a lo lejos, esos dos abrazados nutriendose de  amor, dan envidia.
Cómo la pasión del beso infinito los yergue y los vitamina y los exime del dolor,
del penar para la batalla de la vida; eso también da envidia.
Ella se descalza y se sienta en el césped del parque a lo lejos; el prolonga el beso
mientras la acurruca en sus brazos de árbol ante la envidia de los ojos solitarios;
las almas solitarias, los cuerpos solitarios; ante los abandonados, los tristes expulsados del amor.
Porque ése territorio no es para todos ni cualquiera. Porque hay un algo de magia
en ellos. Porque, quizá, ambos cargan un puñado de méritos que los exenta de la
soledad. O porque debieron sufrir mucho en una guerra, o porque en otra
vida se traicionaron.
Allá a lo lejos, una mujer y un hombre, sanan con su amor, un mundo enfermo de
abandono, de orfandad: y eso da envidia.

JC